La novia de mi hijo queria verga

Hola de nuevo. Mi nombre es Jorge y ya les escribí contándoles acerca de mi experiencia maravillosa con mi hija, que se titulo “Desfloración Anal I y II”. No se si tienen presente esos relatos, pero en le primero de ellos le había comentado que además de July, con mi mujer tenemos otro hijo, Joaquín. También les dije, como al pasar, que el esta de novio con una chica que le dicen Luly y que estaba poniéndose más que buena. Es justo un encuentro con ella lo que les quiero contar ahora.
Supongo que vivir experiencias fuertes, sobretodo sin son de tipo sexual, hacen que uno este como más atento, más alerta a todo aquello que tenga que ver con eso, más pendiente de indicios de cualquier tipo para que la posibilidad de revivir cosas así pueda repetirse. No digo desesperado o vivir caliente, ya que eso hace que cualquier circunstancia, como puede ser un saludo de una vecina o una simple mirada de alguna mujer, uno lo tome como una directa propuesta a coger desenfrenadamente. No. Hablo de verdaderos indicios, sutiles que en si mismos pueden no decir mucho, pero que si uno sabe leerlos, si pueden ser tomados como pie para gozar nuevas vivencias.
Digo esto, porque después de la noche que pase junto con July, mi olfato sexual se destapo. El tener sexo placentero, disfrutado y muy morboso con mi hija, me había generado una especie de necesidad de seguir por ese camino, por el de tener sexo fuera de lo ordinario, con algún condimento, que hiciera que el polvo tuviera un plus, un extra, que fuera más allá de acabar, sino que acabar por determinada circunstancia en la cual estaba teniendo sexo.
Pasados los días de aquella maravillosa noche, no solo mi relación con July había cambiado definitivamente, sino que yo mismo lo había hecho. Y ese cambio implicaba, en otras cosas, experimentar la sensación de que si había podido cogerme a mi nena, no podía haber mayor inconveniente en lograr cogerme a otra mujer. En todo caso, lo que había que ver era cual mujer seria y como lograría hacerla mía.
No paso mucho para que enfilara todos los cañones en una dirección clara y concreta. La novia de mi hijo. Lo cual ejemplifica lo que les decía antes. Si no se hubiera dado el encuentro con July, jamás en la vida hubiera hecho lo que hice para lograr tener sexo con Luly, es decir con la novia de Joaco.
La piba en cuestión, que afortunadamente había cumplido los 18 hacia poco, es lo que generalmente acá se llama una “negrita fuerte”, haciendo alusión a su color de piel mas oscuro que el común de las personas, sin llegar ni por asomo a negro, por provenir de una clase social media-baja, por tener carita de rea, de baga, picara la llamaran en otros países y por no tener un físico despampanante, pero si una actitud, una postura que hace que parezca que estuviera mejor de lo que esta. Su altura será de un metro cincuenta y cinco, sesenta a lo mucho, ojos cafés, morocha, pelito por los hombros, no mucho de tetas, aunque no se sabría bien cuanto porque siempre esta en la pose de “S”, sacando pecho y cola, que hace que parezca que hubiera más de lo que en realidad hay y, eso si, un culito de mármol, como casi todas las mujeres de mi Argentina. Porque nos podrá faltar infraestructura, desarrollo, capital y demás cosas como país, pero culos tenemos para exportar. Y Luly es bien argentina, si es que me entienden.
La relación de ella con Joaco pasaba de maravillosa a no querer verse más. No había forma de que pasaran toda una semana sin pelear. Pero como es macanuda, entradora y muy simpática, el hecho de que estuvieran o no ellos peleados, no impedía que Luly viniera a casa, a charlar con Ana, con July o a estar con la computadora de Joaquín, en su habitación.
Y justamente por esa continua hipersensitividad sexual en la que me encontraba, es que me puse como meta estar atento a ver si la piba podía llegar a tirar algo de onda, a ver si ella me daba algún indicio. Un lunes que casi siempre lo paso en casa a la tarde, Luly llego. Para variar, estaba peleada con mi hijo y necesitaba ver algo en la maquina.
- Como andas Jorge?   
- Bien, vos? Todo tranquilo?
- Maso, viste como es el estúpido de tu hijo. Ahora no me quiere hablar y no se que bicho lo pico. Bah… si se, pero como no estoy de acuerdo, se enoja y se va a la mierda. Como siempre!
- La verdad es que no se como hacen para encontrar siempre un motivo para pelear. No me voy a poner en viejo hincha pelotas, pero tienen que ponerse las pilas. Están en una edad bárbara, no tienen verdaderos dramas y se pierden la oportunidad de cagarse de risa. En unos pocos años, cuando se acuerden de porque ahora se pelean, se van a querer matar! Ja ja.
- Tenes razón… no te pongas en hincha y dejame ver que tengo que sacar unos archivos de la compu Ja ja. Me dijo riéndose antes de irse a la habitación. Su frescura para hablar y la onda que tiene, me hacían poner mas a full de lo que ya estaba.
Al rato seguía yo con mis tareas, cuando escucho que me llama:
- Che Yor (lo que seria fonéticamente Jorge en ingles), podes venir un toque?
- Que te pasa pendex (por pendeja, que es una forma de llamar acá a los chicos jóvenes)? 
- Nada, no puedo encontrar un archivo y mañana tengo que presentarlo. Me das una mano a ver si vos lo ves? 
- Como? No era que soy un viejo choto? Que hablo pelotudeces? Ja ja
- Dale!, dame una mano. Además, jamás te dije viejo choto ni nada de eso, solo que te estabas poniendo denso. Pero nada más. Además…  
- …?
-Nada, que se yo? Pero no solo no sos sino que no estas nada viejo.  
- Dale “gato manco” (porque no sabe como tapar la cagada que se mando), resulta que cuando me necesitas, tan choto no estoy, pero si te quiero dar un consejo, ví agonizar al Mar Muerto no?
- No. En serio. No sos ni pareces viejo. Es más, estas muy bien. Nos hemos visto en la playa y te vi que estas muy bien de físico, además tenes la mejor onda conmigo y sos un muy lindo tipo.
- Gracias Luly. Capaz que no te importe, pero es importante que de vez en cuando alguien distinto a tu mujer o amigos, cosas así, te digan un piropo. Además vos también sos una chica muy linda, con copada actitud y …
- Y que?
- Nada, eso. Dejalo acá.
- No ahora seguí, o crees que a mi no me gusta que me digan cosas lindas?. Y mas todavía si quien me lo dice esta muy bueno.
Era un momento de quiebre. No había forma de disimular que ella me estaba dando luz verde para que le tirara los perros, para que la avanzara de frente y le insinuara decididamente mis deseos. Pero me reconocía a mi mismo como alguien muy predispuesto a tener sexo con ella, así que no quería confundir una conversación sumamente amigable con una invitación directa a coger. Entonces dude:
- Luly sos divina, re linda y muy piola. Eso quería decir.
- Mmmm, me suena a comentario de un tío-abuelo antes de empezar a comer en Navidad ja ja
- Ja ja. Sos brava eh! Y que queres que te diga? A ver. Que te gustaría escuchar que te dijera?
De repente se puso muy seria, giro hasta estar de frente a mi y mirándome a los ojos me dijo:
- La verdad. Que te gusto. Que te atraigo mucho como mina y que te caliento. Que te gustaría cogerme y tenerme en pelotas en la cama. Que te gustaría estar dentro mió y que hiciéramos de todo juntos. O no?
- Sos una pendeja divina, estas muy buena y seguramente debería estar muy bueno garcharte. Pero primero sos una nena, segundo, sos la novia de mi hijo y tercero, yo no engaño a mi mujer. Así que dejemos esto acá. Disfruta de saber que este vejete te cogería encantado de la vida. Que podes calentar y mal a un tipo mayor. Ok?  
- No! Ni en pedo me quedo así de caliente! Lo de nena, las bolas, tengo 18 y de nena me quedan poquitas cosas. Que soy la novia de Joaco no te lo discuto, pero quiero que me cojas, no que te cases conmigo, así que ni busco cambiarte por el ni que dejes a Ana. Con vos solo quiero sexo, entendes?
- Luly… no. No caguemos la relación que hay entre nosotros. No quiero hacerle mal a Ana ni a Joaquín. Además…
- Además que? No seas cagón. Por el enorme bulto que tenes entre las piernas se que tenes las mismas gana que yo de echarte un polvo conmigo.
Tenia que pensar algo. No podía dejarme llevar como un idiota que solo piensa con la pija. Era una oportunidad increíble que una minita de esa edad me propusiera cogérmela, pero no era cualquier mina y eso tenia que servirme de freno, aunque en realidad el hecho de que fuera la novia de mi hijo, de estar en mi casa, en la habitación de él y de saber que solo dependía de mi coger o no, me excitaba mas a cada instante. Por eso invente una excusa que en ese momento me pareció muy buena, aunque a la luz de los resultados… no sé.
- No. Ya te dije. Además yo no soy un pendejo que se calienta como un perro y lo único que quiere es ponerla. A mi edad me gusta darme gustos que vos no me podes dar.
- No puedo? Y que es lo que te gusta? Dale boludo que en media hora llega tu hijo y no quiero que me encuentre con la verga de su papi adentro!
- Yo únicamente cojo por el culo. Únicamente acabo culeando, entendes? Y sin fanfarronear, mi pija no entra en tu culito. Así que no podemos.
- Hijo de puta! Además de cogerme, me queres hacer el orto! No te alcanza con clavarme, queres romperme el culo?. Nunca lo hice. Dejate de joder. Echémonos un buen polvo. Tomo pastillas, me podes acabar adentro. No te gustaría metérmela acá? Me dijo a la vez que me agarro la mano y me hizo pasársela por la tanga sobre la concha, después de haber separado las piernas estando sentada en la silla de la computadora.
- Ya te dije. Yo culeeo piba. Y me parece bárbaro que seas virgen del culito. Dáselo a Joaquín alguna vez que haga algo que merezca un premio. Tu culo es el premio mayor.
- No te puedo creer! Estoy que vuelo de la calentura, vos también porque tenes la chota durísima, me abro de piernas para vos y no queres!
- Por eso, dejémoslo acá. Cuando llegue Joaco, me voy a dar una vuelta y vos te lo recontracoges acá mismo y se te pasa la calentura, ok?
Dudo un instante tan solo, tomo aire, se paro, fue hasta la cama, se puso en cuatro patas de espalda a mi, se levanto la pollera hasta dejar su ojete al aire y corriéndose la tanga a un costado me dijo:
- No entendes. Quiero tu verga adentro. No otra. Y si solo culeas, veni y rompeme bien el culo. Ahora si me vas a garchar hijo de puta? Dicho esto, con sus manos se separo los chatetes del culo, ofreciéndome ese agujerito virgen y apretado para que le metiera mi pija hasta el fondo.
No me quedaron ni fuerzas ni ganas de resistir más. Era una situación soñada, hiperexcitante, zarpada y bien morbosa, como las que estaba buscando, así que en los próximos 25 minutos que quedaban hasta que llegara mi hijo, iba a estar taladrando el culo de Luly. Si o si.
Fui hasta el borde de la cama, la traje hacia a mi, logrando que su ojete me quedara a centímetros de mi bragueta, ella solo suspiraba y seguía despidiendo jugos por el agujero de su conchita que alcanzaba a verse, a la vez que agarro la almohada y la puso bajo su cara para acomodarse mejor y tener que morder por las dudas. Si bien casi se me salía el corazón del estado de calentura que tenia, quería hacer las cosas con cierta pausa, tratando de disfrutar cada instante, por eso, cuando empecé a bajar la cremallera del cierre de mi pantalón, lo hice despacio, no tranquilo pero si lentamente, tratando de lograr escuchar todos los sonidos que anticipaban el polvo que me estaba por echar. Una vez que lo había bajado del todo, metí mi mano derecha dentro del pantalón, para después introducirla en mi slip y sacar de allí mi verga, que si bien no es enorme (de unos 20 por 5 cms), estaba en su máximo esplendor, únicamente comparable al estado que tenía mientras mi July me la mamaba. Y así, sin sacarme más ropa, solo con el pedazo de tronco de mi chota que sobresalía por el cierre abierto, previo a con mi mano izquierda haber desparramado primero sus jugos vaginales y después mi propia saliva por la puerta del ojete de Luly, le apoye la cabeza de mi miembro. Ella se estremeció, entre la excitación y el miedo a que le hiciera mal, para después relajarse, sabiendo que en instantes la verga que había buscado, por la que tanto me había hecho calentar, estaría alojada en lo mas profundo de su orto. Con mi mano izquierda la toma de la cintura y con la derecha trate de agarrar mi pija lo más cerca posible de su base y comencé a hacer presión:
- Bebe, quedate tranquila. Relaja el culito que voy a empezar a metértela. Si te duele mucho, me decís y me detengo, ok?  
- ….
La cabeza estaba bordo, caliente y bien mojada por sus jugos y por los míos propios, que después de esa charla y de haberla visto ponerse en cuatro para que me la culeara, hacia rato que habían empezado a salirme. Me puse en puntas de pie para lograr un mejor ángulo de penetración y comencé la tarea de cogérmela. Despacio, milímetro a milímetro le fui penetrando el ojete. Las paredes de su culo me apretaban tanto la pija, que casi me hacían doler, sentía que la sangre que me recorría el miembro casi no podía circular de lo apretado que estaba ahí dentro, pero era más mi animal calentura que el dolor, por lo que en ningún momento detuve mi marcha hacia el fondo de Luly. A esta altura ella no emitía ni un sonido, mordía la almohada y no soltaba sus propios cachetes buscando que la presencia de mi verga en su culo fuera lo menos dolorosa posible.
- Estas bien, bebe?
- Sss
- Queres que pare?
- Si me llegas a sacar la pija ahora te mato, termina de metérmela de una buena vez por favor!
- Ya falta menos. Tenes un culo maravilloso, es un espectáculo único ver como se devora mi chota! Que lindo es culearte bebe!
- Te gusta turro? Dale, metemela que no puedo más!
Junte un poco de aire y me dispuse a lograr una penetración total, por lo que sin soltarla a ella de su cadera ni a mi pija desde su base, comencé a hacerla retroceder a la vez que ensartaba más mi verga, logrando en un movimiento casi de perfección milimétrica, enterrar todo el pedazo que me sobresalía de la bragueta dentro de Luly, sintiendo el tope de sus cachetes contra mi. Me agache y al oído le dije:
- Tenías razón putita. Querías pija. Ahora la tenes. La sentís en tu culito roto?
- Si guacho, me rompiste el culo, me recueleaste. Nunca pensé que iba a terminar mi día con un choto en el ojete. Que hago ahora?
- Ahora te voy a garchar, te voy a meter y sacar mi verga del culo hasta llenártelo de leche.- Dicho lo cual, ahora tomándola de ambos lados de sus caderas, me dispuse a serrucharle el ojete, metiendo y sacando, primero lento y después cada vez más rápido y más y más hasta el fondo, casi todo mi miembro. Ella de a poco fue irguiéndose, hasta estar con los brazos extendidos. Yo la embestía parado desde atrás muy fuertemente, hasta lograr que el cierre del pantalón se le fuera marcando en los chatetes del culo. Dejo de quejarse y si bien no puedo afirmar que estaba gozando igual que si la pija la tuviera en la concha, de su cajeta nunca dejo de salir juguito, por lo que la culeada, por lo menos, le gustaba.
El tiempo vuela cuando uno desvirga el culito de la novia de su hijo, por lo que cuando salí un poco del trance en el que había entrado en ese mete-saca infernal, ví que en menos de 10 minutos Joaquín llegaría a casa, así que le dije que tenía que acabar:
- Bebe, esta por llegar. Tengo que acabarte!
- Si, dale, sacate las ganas! Innundame el culo de guasca, dale! Llename con tu leche caliente y espesa antes de que llegue tu hijo, puto! Dale, culeate a la pendeja hasta deslecharte!
Ahí perdí los pocos estribos que me quedaban y la cogí violentamente. Sacaba la verga hasta casi la punta de mi cabeza para después ensartarla de un golpe seco hasta hacer que su culo se pusiera rojo por la fuerza de mis embestidas. Así deben haber sido no mas de cinco o seis veces, hasta que sentí que un torrente de leche me corría desde los huevos, pasando por el tronco hasta llegar a la punta de mi chota y agachándome sobre ella para morderle el cuello, le clave por ultima vez mi pija hasta donde le entraba y me desleche a tal punto dentro de su culo que pensé que además de darle guasca la estaba meando, de la cantidad que sentía que me estaba saliendo.
Cuando retome la conciencia estaba sobre ella, los dos sobre la cama y todavía metido en su ojete.
- Estas bien linda?
- Si, por favor, sacamela que no la aguanto más. Me arde el culo y tengo muchas ganas de ir al baño Jorge.
- Esta bien. Es normal. Para que te la saco y anda al baño a higienizarte. Avisame si pasa algo.     Apoye mi mano izquierda sobre el colchón de la cama, me fui separando se ella y con mi mano derecha me agarre la pija que aun no terminaba de achicarse y la fui retirando de dentro de su culito colorado. Al llegar al borde del glande, por haber pasado la calentura y por no habérseme encogido del todo el miembro, hubo que hacer una pequeña fuerza para que pasara, la que le provoco un dolor que hizo que algunas lagrimas se le escaparan de sos ojitos. Me quede tendido de espaladas, tomándome mi ahora si flácido miembro, para no ensuciar mi ropa, a la espera de que saliera del baño. No lo hacia. Fui hasta la puerta:
- Todo en orden?
- Si, ya salgo.
- Necesitas algo?
- Si, una cocida de culo, para que se me cierre. Que me metiste? Me late, me arde y no para de salirme leche, hijo de puta! Me reculeaste, turro.
- Ja ja y que queres?, te acabas de comer una pija por el culito. Un poco te tiene que doler, vas a ver que las próximas veces te van a doler cada vez menos y vas a gozar por el orto como por la conchita. Ahora por favor apurate que es la hora de llegada de Joaquín y no quiero que me encuentre así.
Un minuto después salio, me dio un besito en los labios, esa era la primera vez que la besaba porque antes de cogérmela, nunca la había tocado mas allá de saludarla con un beso en la mejilla, fue de nuevo a la habitación para ordenar un poco y me metí en el baño. Me higienice, mientras pensaba un poco en lo que había vivido recién. Salí y como seguíamos solos en la casa, volví a la pieza donde la encontré terminando de estirar la cama:
- Como estas?
- Con el culo roto, como queres que este?
- Ya se, pero como te sentís?
- Todo bien, no hay drama. Yo quería coger con vos y me la banco. Es refuerte tener a alguien en el culo. Además me diste mal, como en la guerra. En un momento casi me desmayo de lo que hacías sentir.

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